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Edición número: 7554
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Objeto de culto, estatus... y de primera necesidad


por Mikel Amigot

03/08/2018


(Cambridge, Massachusetts, 3 Agosto 2018)

Desde su lanzamiento, en 2007, se han vendido más de 1,4 billones de iPhones. Cuando Steve Jobs, el visionario fundador de Apple, inventó este dispositivo, predijo que sería una revolución tecnológica y comercial. Así ha sido: el iPhone se ha convertido en uno de los productos más vendidos de la historia. ¿Hay alguien que no quiera poseer un iPhone? De no ser por su precio desorbitado, ofensivo, estaría en casi todos los bolsillos.

El último modelo, el iPhone X, que se lanzó en noviembre, cuesta más de mil dólares. Aún así, millones de personas lo han adquirido, a menudo, con gran sacrificio, privándose a veces de cosas esenciales. Es un artefacto tecnológico superior, que se ha convertido para quien lo posee en un artículo de primera necesidad. Y es un objeto de culto, sin el que no se concibe el quehacer laboral o de ocio. Prueben a sustraerle a alguien su preciadísimo teléfono inteligente durante un día, qué digo, unas horas; si está fuera de casa, sin conexión a Internet, en una metrópolis, se sentirá perdido, como alienado; algunos sufrirán episodios de ansiedad. Tal es la dependencia, y, también, la adicción patológica.

Hay, por supuesto, otros smartphones que cumplen similar función, como los Samsung o las marcas chinas como ZTE, que se comercializan a un tercio del precio del iPhone X. Son estos dispositivos igualmente prácticos, pero son, en general, más toscos, y, ay, carecen del estatus social, tan importante en la sociedad actual marqusta y superficial. Ser visto con iPhone de última generación, y más aún sin una funda de protección anti-golpes, es tanto como proclamar que uno es importante, influyente, poderoso y hasta rico. En EE.UU. esto sucede menos que en nuestros países de Latinoamérica y España, donde la apariencia y la percepción de clase es un fenómeno acusado.

En este contexto, no es de extrañar que su fabricante Apple se haya convertido en la empresa más valiosa de la historia, por aclamación de los inversores de Wall Street. Ayer jueves, su valoración de mercado sobrepasó el trillón de dólares. Sólo en este año, el stock, o sea, la acción, ha subido un 23 %. Tim Cook, sucesor de Steve Jobs, tomó la compañía, al fallecimiento de éste, con la valoración de $343 billones, y la ha multiplicado por tres. La subida ha sucedido en paralelo al culto, casi fanático, hacia al iPhone. 
     

Mikel Amigot  
CEO, IBL Education  
Columnista  

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