IBLNEWS Fundado en 1998.
Edición número: 7456
Noticias para la comunidad hispanohablante

Jerusaln


por Mikel Amigot

11/12/2017




(Nueva York, 11 Diciembre 2017)

El reconocimiento del presidente Trump de Jerusalén como capital eterna de Israel ha desatado la ira palestina y musulmana, y provocado las críticas de más de medio planeta, incluido el Papa Francisco, quien ha pedido que se respete el estatus de la ciudad fijado por Naciones Unidas. "Jerusalén es una ciudad única, sagrada para judios, cristianos y musulmanes (...) y es símbolo y vocación por la paz", ha señalado el Pontífice.

Se trata, en opinión del Vaticano, de evitar nuevos elementos de tensión en Tierra Santa y Oriente Medio, una región volátil, que es parte de un mundo sumido en demasiados conflictos y guerras.

La misma opinión de neutralidad ha sido el principio que ha guiado la actuación de la diplomacia americana durante décadas. De este modo, Estados Unidos se posicionaba como principal medidor en la mesa negociadora entre israelíes y palestinos. Sin embargo, la Administración Trump ha optado ahora por decantarse todavía más por posiciones pro-israelíes, dinamitando así una estrategia condescendiente hacia palestinos e islámicos. Cumple, así también, con una promesa electoral, al tiempo que lanza, indirectamente, un mensaje, compartido en una mayoría estadounidense, de que el Islam no es en absoluto una religión de paz.

Con la nueva política de Trump, se abre la posibilidad de que los palestinos se radicalicen y, en medio de la violencia y el caos, el grupo terrorista Hamas vuelva al poder. Además, la posibilidad del Estado Palestino se aleja en el tiempo, e Israel tendrá que decidir a cuál de los dos componentes de su identidad nacional da más peso, su filiación judía o el estado democrático. En otras palabras: control total de los palestinos, sin concederles plenos derechos, en una especie de apartheid sudafricano, o bien plenos derechos el marco de un estado democrático que no sería oficialmente judío. Es la manera peculiar de Trump de negociar, forzando la situación.

Así están las cosas en el plano político con la ciudad de Jerusalén.

En la perspectiva judeo-cristiana, Jerusalén es la capital de Abraham y David, el lugar del primer y segundo Templo, el referente de los Salmos y las visiones de los profetas. Y, más importante aún, la ciudad donde Jesús, el hijo del Creador, fue crucificado y resucitó. También es el lugar simbólico donde el Hijo del Hombre llegará por segunda vez.

La resurrección, el hecho que da sentido a la existencia y es fuente de esperanza y alegría, tuvo como marco físico Jerusalem. La historia de la humanidad cambió para siempre a partir de allí con la crucifixión. Más tarde fue Roma el lugar sobre el que se edificó la Iglesia universal de los apóstoles y seguidores de Jesús; hoy, dos mil años después, con más de un tercio de la población mundial. La certeza de fé de Emmanuel, Dios con nosotros, que se celebra esta Navidad, está unida, desde el Antiguo Testamento, a la historia de Tierra Santa.

También en Jerusalén, en la zona central de la Ciudad Vieja amurallada, en el límite de los barrios musulmán y judío, encontramos el Santuario del Santo Sepulcro, o Iglesia de la Resurrección, que encierra el Gólgota o Calvario, el montículo donde Jesús fue crucificado. Al Santo Sepulcro se llega como etapa final del recorrido por la antigua Vía Dolorosa, partiendo desde el Jardín de Getsemaní en el Monte de los Olivos.

Por su parte, los sunnies islámicos consideran Jerusalén su tercera ciudad santa, después de La Meca y Medina, y lugar de peregrinaje. Según su Corán, Mahoma ascendió desde allí al cielo.  

En definitiva, Jerusalén, que acoge una buena porción de la historia, es hoy un renovado foco de tensión política entre judíos y musulmanes. Los cristianos, y especial, los católicos, con los franciscanos como custodios del lugar santo desde 1342, vemos la situación desde una cierta distancia.

Reconciliados con los judíos, hermanos mayores en la fé, nos preocupa mucho más el avance del Islam, no sólo en términos de seguridad, sino por su enorme lejanía con la creencia cristiana de verdadera paz y solidaridad. Nosotros estamos, o deberíamos estar, pendientes de la Nueva Jerusalén, la renovada ciudad santa que describe Juan en el libro de las Revelaciones de Jesucristo, y que significa la restauración espiritual.

Frente a Babilonia, que simboliza la ciudad perversa, hay que aspirar a la Nueva Jerusalén, la ciudad que desciende del cielo a la Tierra y que supone la salvación final. Con esta renovada Jerusalén se acaban los conflictos.   

Mikel Amigot  
CEO, IBL Education  
Columnista  

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Common


Todas estas columnas del día a día, en IBL News.com:

Ganar la guerra
14/07/2018

Volvi a salirse con la suya
13/07/2018

ONU: la adiccin sexual, una enfermedad
12/07/2018

Avance pro-vida en EE.UU.
11/07/2018

Catalua: Snchez no ve delito
10/07/2018

San Fermn
07/07/2018

Senz de Santamara Vs Casado
06/07/2018

Noticias surrealistas
05/07/2018

4 de Julio
04/07/2018

Lpez Obrador se centrar en Mxico
03/07/2018

Espaa, sin soluciones
02/07/2018

Legalizar la marihuana, una mala idea
29/06/2018

Tribunal Supremo EE.UU.: Gran avance
28/06/2018

Cientficos de Oxford: "Estamos solos en el universo"
27/06/2018

Espaa: Experimento socio-poltico nico
26/06/2018

Tiffany grafitero y LGTBI
25/06/2018

Papa Francisco, contra la eugenesia
22/06/2018

Separacin de familias: problema resuelto
21/06/2018

Campos de concentracin de nios
20/06/2018

Colombia: No a una segunda Venezuela
19/06/2018

Más Crónicas desde Nueva York


* NOTA: Las columnas Crónicas desde Nueva York están ahora disponibles para su libre reproducción online o en papel. Si quiere publicar estos artículos en su periódico o web, envíenos un email para concretar su uso. Igualmente, si quiere contactar con Mikel Amigot pulse aquí.


IBL NEWS



comments powered by Disqus