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Edición número: 7242
Noticias para la comunidad hispanohablante

Ms impuestos y ms humillacin


por Mikel Amigot

20/11/2017



(Nueva York, 21 Noviembre 2017)

Con todo el respecto para el Rey Felipe VI, España ha hecho el ridículo más espantoso con la Agencia del Medicamento (EMA). Nunca debíamos habernos presentado sin antes haber barrido a fondo la casa catalana. Primero España debe recuperar por completo el control de la economía y la política de Cataluña, y una vez reconquistadas estas áreas, empezar a impulsar los negocios de este territorio y de todos los demás.

En esa toma de control es imperativo hacer un recuento de daños económicos, incluido perjuicios de imágen, y atribuir el coste, con su correspondiente penalización, a los culpables. Como se hizo con la multa de 5,2 millones de euros a Artur Más por los gastos del 9-N, sólo que a lo grande. 

Para empezar, un coste brutal que no debe pasar desapercibido son los 0,5 puntos de reducción de crecimiento estimado del PIB en 2018, esto es, 30.000 millones de euros, que se hurtan a los contribuyentes españoles. Esto es muy serio.

Si explicásemos esto aquí, en Nueva York, y dijéramos que no hay siquiera una causa abierta, nos tomarían por lunáticos. Stealing tax dollars? Un delito federal grave.

Insisto: alguien debería pagarlo. Los políticos secesionistas, sus votantes a partes iguales, no sé. A los cargos de rebelión, sedición y malversación, hay que añadir esto... que nos ayude algún fiscal o jurista que herede la antorcha de Maza.

A sumar también el impacto sobre nuestro oro negro, el turismo. ¿Cuántos visitantes y reservas hoteleras menos a consecuencia de la irresponsabilidad delictiva de la antigua Convergencia, Esquerra Republicana y la CUP? Y, ojo, que lo que se pierde en Catalunya, también se sustrae de la economía nacional, puesto que no va a hacer una reducción de las prestaciones sociales en la fallida república. Igualmente, la mega-deuda de la región de 52.500 millones de euros, y la calificación de su bono basura, recae sobre los hombros del españolito.

¿No son las pérdidas que nos están causando los del procés un escándalo termo-nuclear tamaño Chernóbil?

Bien, pues entretanto nuestros próceres intentan confundir a los mercados internacionales y a los gestores de agencias europeas. Are we all crazy?

Todos los analistas hablan de la inestabilidad económica como consecuencia de la política que afecta a nuestra economía, y Moncloa, enredando a la Monarquía, se lanza por la vía ensoñadora del "wishful thinking". ¿Alguien se cree que los mercados son como nosotros, más tontos que botellines de cerveza?

De acuerdo que la era Rajoy ha situado a España en unas cotas de irrelevancia internacional solo igualadas por Zapatero, pero, señores, no tomemos a los colegas occidentales por retrasados.

No bastaba con que Puigdemont fuera un bufón global. España, con su historia única, no puede ser una extensión de este hazmerreir.

Hagamos primero nuestros deberes y presentémonos con seriedad en el concierto internacional de los negocios.

Esto incluye desactivar de raíz las nuevas amenazas que lanza contra la nación la tontiña de Madame Procés, Marta Rovira, que anuncia con meridiana claridad en La Vanguardia el fin de semana lo siguiente:

"Hay que implementar la república que proclamamos el 27 de octubre, recuperar todos los instrumentos creados en la última legislatura y en la anterior que han sido alejados, bloqueados políticamente. Ponerlos en funcionamiento, ya ni siquiera debatirlos."

"La independencia no la volveremos a debatir ni a discutir. La implementaremos. La independencia es un medio para construir el nuevo país que se merecen los ciudadanos de Catalunya."

Uno lee esto en Manhattan y abre la ventana para desfogarse y dar gritos de indignación. Pues por si fuera poco antes había acusado el Gobierno español de tener un plan "de sangre y muertos en las calles".

Nuestro primer ministro, que nos representa, se enfadó, sí, un poquito y dijo que eso le parecía "una vergüenza" y que "en la política no vale todo". 

O sea que la nueva lideresa del procés primero injuria y después anuncia que va a montar la mundial, y Moncloa sigue pugnando por la Agencia del Medicamento, con el objetivo de intentar reducir el número de independentistas.

Tratemos al delincuente con cariño a ver si así, con empatía y buen rollo, delinque menos. ¿Qué clase de enfermedad da lugar a estos razonamientos?

En fin, con el 0,155 estamos haciendo el indio, al igual que con el medicamento. Señor Rajoy, aplique la ley.

¿No ve las pérdidas económicas tan salvajes, en aumento, que siguén derivándose de su inacción y fallida estrategia de apaciguamiento hacia la izquierda y al nacionalismo?

Todo es una provocación al bolsillo y a la dignidad del pueblo soberano español. Más impuestos y más humillación.

Y el 22 de diciembre verá usted, Sr. Presidente, la seriedad con que los mercados y las democracias occidentales asumen los resultados de su consulta suicida. No valdrá entonces jugar al despiste en plan gallego y a los mensajes confusos. 

The World is watching. 
   

Mikel Amigot  
Columnista  

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