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Edición número: 7613
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Predicador del Papa: Cmo ser el primero en la "nueva carrera" inventada por Cristo


23/09/2006

Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del prximo domingo, XXV del tiempo ordinario.

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Si uno quiere ser el primero...

XXV Domingo del tiempo ordinario (B)
Sabidura 2,12.17-20; Santiago 3,16-4,3; Marcos 9,30-37


Entonces se sent, llam a los Doce y les dijo: Si uno quiere ser el primero, sea el ltimo de todos y el servidor de todos. Es que Jess condena, con estas palabras, el deseo de sobresalir, de hacer grandes cosas en la vida, de dar lo mejor de uno, y privilegia en cambio la dejadez, el espritu abandonista, a los negligentes? As lo pensaba el filsofo Nietzsche, quien se sinti en el deber de combatir ferozmente el cristianismo, reo, en su opinin, de haber introducido en el mundo el cncer de la humildad y de la renuncia. En su obra As hablaba Zaratustra l opone a este valor evanglico el de la voluntad de poder, encarnado por el superhombre, el hombre de la gran salud, que quiere alzarse, no abajarse.

Puede ser que los cristianos a veces hayan interpretado mal el pensamiento de Jess y hayan dado ocasin a este malentendido. Pero no es ciertamente esto lo que quiere decirnos el Evangelio. Si uno quiere ser el primero...: por lo tanto, es posible querer ser el primero, no est prohibido, no es pecado. No slo Jess no prohbe, con estas palabras, el deseo de querer ser el primero, sino que lo alienta. Slo que revela una va nueva y diferente para realizarlo: no a costa de los dems, sino a favor de los dems. Aade, de hecho: ...sea el ltimo de todos y el servidor de todos.

Pero cules son los frutos de una u otra forma de sobresalir? La voluntad de poder conduce a una situacin en la que uno se impone y los dems sirven; uno es feliz (si puede haber felicidad en ello), los dems infelices; slo uno sale vencedor, todos los dems derrotados; uno domina, los dems son dominados.

Sabemos con qu resultados se puso por obra el ideal del superhombre por Hitler. Pero no se trata slo del nazismo; casi todos los males de la humanidad provienen de esta raz. En la segunda lectura de este domingo Santiago se plantea la angustiosa y perenne pregunta: De dnde proceden las guerras?. Jess, en el Evangelio, nos da la respuesta: del deseo de predominio! Predominio de un pueblo sobre otro, de una raza sobre otra, de un partido sobre los dems, de un sexo sobre el otro, de una religin sobre otra...

En el servicio, en cambio, todos se benefician de la grandeza de uno. Quien es grande en el servicio, es grande l y hace grandes a los dems; ms que elevarse por encima de los dems, eleva a los dems consigo. Alessandro Manzoni concluye su evocacin potica de las empresas de Napolen con la pregunta: Fue verdadera gloria? En la posteridad la ardua sentencia. Esta duda, acerca de si se trat de verdadera gloria, no se plantea para la Madre Teresa de Calcuta, Raoul Follereau y todos los que diariamente sirven a la causa de los pobres y de los heridos de las guerras, frecuentemente con riesgo para su propia vida.

Queda slo una duda. Qu pensar del antagonismo en el deporte y de la competencia en el comercio? Tambin estas cosas estn condenadas por la palabra de Cristo? No; cuando estn contenidas dentro de lmites de correccin deportiva y comercial, estas cosas son buenas, sirven para aumentar el nivel de las prestaciones fsicas y... para bajar los precios en el comercio. Indirectamente sirven al bien comn. La invitacin de Jess a ser el ltimo no se aplica, ciertamente, a las carreras ciclistas o a las de Frmula 1!

Pero precisamente el deporte sirve para aclarar el lmite de esta grandeza respecto a la del servicio. En las carreras del estadio todos corren, mas uno solo recibe el premio, dice San Pablo (1 Co 9,24). Basta con recordar lo que ocurre al trmino de una final de 100 metros lisos: el vencedor exulta, es rodeado de fotgrafos y llevado triunfalmente en volandas; todos los dems se alejan tristes y humillados. Todos corren, mas uno solo recibe el premio.

San Pablo extrae, sin embargo, de las competiciones atlticas, tambin una enseanza positiva: Los atletas -dice- se privan de todo; y eso por una corona corruptible!; nosotros en cambio [para recibir de Dios la] corona incorruptible [de la vida eterna]. Luz verde, por lo tanto, a la nueva carrera inventada por Cristo en la que el primero es quien se hace ltimo de todos y siervo de todos.

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