Parece que para los herederos políticos del Rey
Sol la Libertad de expresión no es otra cosa que
un válido instrumento para alcanzar el poder; pues
alcanzado este, pasa a ocupar un puesto secundario
en aquella sociedad. Donde si no se la elimina, sí
se la acusa de ser servidora de la oligarquía, de las
transaccionales, de los políticos.
El pueblo mira esto desde lejos pues a él,
lamentablemente, como a los grupos de poder, solo
le interesa o lo enerva las cosas que le afectan su
bolsillo o a los grupos de poder sus intereses.