Hoy, el reto para los cristianos en esta Europa secularizada es poner a Cristo en el centro de sus vidas para que “Dios vuelva” al horizonte de todos, dicho con palabras de san Josemaria Escrivá “poner a Cristo en la cumbre de las actividades humanas”. Se trata de “abrir las ventanas”, para superar la estrechez de miras que caracteriza el momento cultural. “Donde está Dios, allí hay futuro”, decía el lema del viaje de Benedicto XVI a Alemania el pasado septiembre. Donde está Dios hay respuesta a “los grandes problemas” de la sociedad, y esto se percibe ya en “las pequeñas cosas de la vida cotidiana”, que en Dios alcanzan su pleno sentido, al menos así lo creemos y vivimos los que tenemos fe. Acabamos de empezar la Cuaresma, pienso que es un buen aspecto para la reflexión.