El Estado de Israel no es una organización de combatientes fuera del poder. No, de ninguna manera. Es ni más ni menos que un Estado, importado, cierto, pero al fin y al cabo un Estado. En consecuencia, no se puede comportar como una organización de combate de un partido o grupo político. Tiene responsabilidades ante su pueblo (sus representados), las minorías incluidas en su territorio, sus vecinos, los pobladores del Cercano Oriente y la Humanidad. Sin embargo, parece ser que sus jefes, sus hegemones, se consideran caudillos o cabecillas de una banda armada que nadie eligió y que sólo puede ¿responder? ante los integrantes de su secta. Así no se puede gobernar correctamente, porque ese comportamiento corresponde a una figura fuera de la esfera estatal. Por este tipo de política terrorista de Estado, Israel es calificado por la mayor parte de los analistas políticos como un Estado terrorista, criminal y fuera del derecho de gentes. No se puede defender, si se piensa mínimamente, a pie juntillas lo que hace el Estado sionista.
Entre los palestinos, iraquíes, libaneses y otros árabes y musulmanes hay grupos e individuos terroristas, que, erróneamente, atacan objetivos civiles y a elementos que no tienen vela en el entierro. En el mundo árabe y musulmán, son, sin duda, una ínfima minoría, que Israel, Estados Unidos y otros países magnifican. Los muertos por estos individuos, con todo y su monstruosidad, en Israel, no se acercan ni siquiera a la vigésima parte de los asesinatos cometidos por el Estado sionista, fuera de las más importantes guerras árabe-israelíes. El terrorismo, es doloroso reconocerlo, es un recurso de los débiles, de los oprimidos y de los expropiados, como los palestinos, que no tienen a la mano la posibilidad de enfrentar la opresión con métodos más adecuados a las condiciones de la lucha política en el siglo XXI. Pese a todo, son patriotas, antes que terroristas. Si no se les entiende de este modo, se cometerán graves errores.
Freeman y otros islamófobos presentan a la religión de Mahoma poco menos que como criminal y antihumana. Es una percepción equivocada. El Islam, como el cristianismo, es una religión de paz, lo cual no quita que tenga entre sus fieles a fanáticos que lo malinterpretan, como es el caso de Osama bin Laden. Respecto a la tolerancia, habría que señalar un solo dato: en al-Andalus había mayor tolerancia que en cualquier otro Estado de Europa. Los clásicos griegos, entre ellos Aristóteles, fueron traducidos al árabe y de allí al latín, gracias a lo cual se difundieron por Occidente.
No se puede definir al islamismo por Osama bin Laden y otros terroristas de su catadura, así como tampoco se puede definir al cristianismo por Carlomagno, Hernán Cortés, Francisco Pizarro, James K. Polk, Guillermo II, Nicolás II, Francisco Franco, Harry S. Truman o Augusto Pinochet, y tantos otros grandes criminales. No, el cristianismo tiene valores más elevados que los "piensos" y acciones de los criminales antes mencionados.
Hay hechos evidentes: Irán jamás ha invadido otro país. La guerra irano-iraquí fue impulsada directamente por Estados Unidos y el agresor directo fue Saddam Hussein, entonces aliado de los norteamericanos. La campaña contra ese país musulmán no tiene ninguna razón de ser, además de que en esa región la potencia nuclear es Israel, y más al oriente lo son Pakistán e India. ¿Por qué Irán no debe tener acceso a la energía nuclear para uso pacífico? Las amenazas antiraníes son una cortina de humo y no tienen ninguna justificación.
Debes aprender, Herr Freeman, que no hay razas superiores ni inferiores, tampoco religiones superiores ni inferiores, y no hay, naturalmente, pueblos superiores ni inferiores. Todas las razas y todos los pueblos que forman la Humanidad son, sin discusión, partes de una misma especie: la humana. Por ende, los judíos, digan lo que digan los antisemitas y los fanáticos sionistas, no son superiores ni inferiores a los árabes, iraníes, nigerianos, españoles, alemanes, chinos, guatemaltecos o haitianos. Decir lo contrario, es vil racismo.
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