Rusia no se opondrá a la salida del presidente sirio Bashar al-Assad si ese fuera el resultado de un diálogo entre los propios sirios, dijo el sábado el ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov.
El funcionario hizo las declaraciones un día después de que sus asistentes realizaron consultas al enviado especial estadounidense Fred Hof en Moscú para presionar por una transición política en Siria en la que Assad abandonaría el poder.
"Si los sirios están de acuerdo (con la salida de Assad), estaremos contentos con alentar esa solución", dijo Lavrov a la prensa. "Pero creemos que es inaceptable imponer las condiciones para un diálogo así desde el exterior", agregó.
Ansioso de mantener su fuerte influencia en Oriente Medio, Rusia ha usado su veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y otras herramientas para proteger a Assad de condenas y sanciones coordinadas.
Moscú insiste en que no debe haber "precondiciones" en cualquier discusión sobre el futuro de Siria, incluyendo la salida de Assad, un resultado que les convendría a muchos países en Occidente, así como a muchos estados árabes sunitas que tienen aversión por el Gobierno sirio y su aliado Irán.
Lavrov citó la transición de poder en Yemén, donde el presidente Ali Abdullah Saleh fue finalmente expulsado, al referir que ese fue el resultado de un proceso interno sin ninguna condición establecida por partes externas.
Lavrov convocó de nuevo a una conferencia internacional en apoyo del fallido plan de paz del enviado Kofi Annan y dijo que "no hubo un declarado rechazo" a la iniciativa de Estados Unidos expresada durante las conversaciones en Moscú, pese a la recomendación de Rusia de que Irán forme parte.
"Queremos que este plan sea efectivo. A fin de que lo sea, todas las partes con una influencia en los participantes en los conflictos en Siria deberían estar representados aquí. Irán es uno de esos países", dijo Lavrov.
La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, dijo el miércoles que era "difícil imaginar invitar a un país que está dirigiendo el ataque del régimen de Assad sobre su gente".
Washington acusa a Teherán de ofrecer asesoría y provisiones a Assad para aplacar los levantamientos, algo que Irán rechaza.