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Después de que el pingüino número 337 se atreviera a escaparse del acuario de Tokio y se desvaneciera en las aguas de la bahía hace dos meses, muchos temieron lo peor para este aventurero fugitivo.
Pero el pingüino de raza Humboldt de un año de edad ya ha aparecido en vídeo en distintas partes de la bahía, retozando en las aguas y aparentemente sano.
En marzo, el pingüino, todavía muy joven para saber si es macho o hembra y por tanto identificado solo con un número, escaló por una pared de roca de cuatro metros de altura y consiguió escurrirse por una alambrada para escapar de su acuario, situado junto al puerto.
"Se puede ver que tiene el mismo anillo alrededor de su aleta e idénticos patrones faciales", dijo Kazuhiro Sakamoto, subdirector del Parque de Vida Marítima de Tokio, al mostrársele imágenes del gordito fugitivo tomadas por los guardacostas.
"No parece que haya adelgazado en los últimos dos meses, o que haya estado sin comida. Tampoco parece que esté más débil. Así que parece que ha estado viviendo bastante feliz en plena bahía de Tokio".
El pingüino 337 fue grabado este mes cerca del famoso puente colgante del Arco Iris.
Los días siguientes a su fuga, el acuario lanzó un llamamiento a toda la ciudad para averiguar el paradero del pingüino e incluso envió cuidadores por toda la zona de la bahía.
Recibieron cientos de avisos de avistamientos, algunos de ellos de lugares tan lejanos como el oeste de Japón, pero Sakamoto dijo que sólo alrededor de unos 30 fueron genuinos.
Mucha gente estaba preocupada por el hecho de que el agua pudiera estar demasiado sucia como para que el pingüino se mantuviera sano. Recientemente, algunas noticias sobre el aumento de los niveles de radiación en la bahía han suscitado gran preocupación.
Es probable que el pingüino se alimente de peces pequeños en la bahía durante las horas del día y vuelva por la noche a la costa para descansar en algún punto de la bahía, dijeron los cuidadores.
El pingüino, que nació en 2011, compartió su vida en una roca en el exterior del acuario con otros 135 pingüinos Humboldt antes de su fuga. Sakamoto lo atribuye su vuelo con el sentido de aventura.