El presidente Barack Obama ordenó una revisión de las potenciales amenazas a las que se enfrenta Estados Unidos antes del aniversario de la muerte de Osama bin Laden, dijo la Casa Blanca, que destacó que no hay pruebas concretas de que se esté planeando un atentado.
"En este momento no tenemos información verosímil de que organizaciones terroristas, incluyendo Al Qaeda, estén tramando ataques en Estados Unidos coincidiendo con el aniversario de la muerte de Bin Laden", dijo el secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney.
Comandos estadounidenses mataron a bin Laden el año pasado en una incursión en la vivienda en la que se ocultaba en Pakistán antes del amanecer del 2 de mayo, hora local, que era 1 de mayo en Estados Unidos.
"Sin embargo, evaluamos que afiliados y aliados de Al Qaeda siguen decididos a cometer ataques en nuestro territorio, posiblemente para vengar la muerte de Bin Laden, pero no necesariamente vinculado al aniversario", dijo Carney a los periodistas en la Casa Blanca.
La muerte del hombre que estuvo detrás de los atentados del 11 de septiembre de 2001 sacó a las calles de su país a cientos de estadounidenses para celebrarlo, pero también alimentó el sentimiento antiestadounidense en Pakistán, abochornado por la incursión en la residencia ubicada a unas horas en coche de Islamabad.
"El presidente agradeció a su equipo y les indicó que tomen todas las medidas necesarias para proteger al pueblo estadounidense", dijo Carney.
Pakistán expulsó este viernes hacia Arabia Saudita a las mujeres e hijos de Osama Bin Laden, detenidos desde la muerte de éste, hace casi un año, periodo que no ha permitido resolver los misterios sobre la presencia en suelo paquistaní del jefe Al Qaida.
Las tres viudas, dos saudíes y una yemení, y la decena de hijos, despegaron del aeropuerto de Islamabad poco antes de las 02H00 (21H00 GMT del jueves), informó un portavoz del ministerio del Interior paquistaní.
Esta partida permite a Pakistán voltear la dolorosa y aún misteriosa página Bin Laden, a unos días del primer aniversario de su muerte, el 2 de mayo de 2011, en un ataque clandestino de las fuerzas especiales estadounidenses.
En un comunicado publicado anteriormente, el ministerio informó que había "ordenado la expulsión de 14 miembros de la familia de Osama Bin Laden en aplicación de las decisiones de la justicia" paquistaní y que el lugar de destino era "el país de su elección, Arabia Saudita".
Un comando de las fuerzas especiales estadounidenses mató el pasado 2 de mayo al líder de Al Qaida, durante el asalto a la vivienda donde Bin Laden residía junto a sus mujeres e hijos en Abbottabad, en el norte de Pakistán.
Tras el ataque, los soldados norteamericanos se llevaron el cadáver de Bin Laden y dejaron a su familia en la vivienda, cuyos miembros fueron posteriormente detenidos por las autoridades paquistaníes.
Después de diez meses de detención sin un motivo oficial, las tres viudas de Bin Laden fueron condenadas a 45 días de cárcel por estancia ilegal en Pakistán, una pena que acabaron de purgar hace 10 días, y a ser expulsadas a sus países de origen junto con sus hijos.
Cerca de la medianoche del jueves (19H00 GMT), un microbús recogió a la familia en la residencia vigilada donde estaba detenida, en Islamabad.
El vehículo llegó media hora más tarde al aeropuerto civil en Islamabad, en Rawalpindi, en la periferia de la capital, donde la familia entró por puerta discreta de la parte posterior, según las autoridades locales.
Una vez en el aeropuerto, la familia fue llevada a la zona de partidas para trámites de inmigración, antes de despegar para Arabia Saudita. Una vez allí, la más joven de las esposa de Bin Laden, el yemení Amal Abdulfattah, partirá para su país con sus cinco hijos, según sus abogados en Islamabad.
La presencia del jefe de Al Qaida en Abbottabad, una ciudad de guarnición, y a unos pocos cientos de metros de la academia militar más grande en el país, avivó las sospechas de que el ejército paquistaní era incompetencia o cómplice de los islamistas, en particular en Estados Unidos, donde Islamabad es a menudo acusado de un doble juego con algunas redes de extremistas.
Del lado paquistaní, el ataque norteamericano humilló al ejército, visto como incapaz de proteger al país, acusación grave en Pakistán, donde la soberanía territorial es sagrada, y provocó una grave crisis entre Washington e Islamabad, su aliado clave en la región desde el año 2001.
Poco después del ataque, Islamabad formó una comisión investigadora para determinar en particular una cuestión potencialmente explosiva: si Bin Laden se había beneficiado de complicidades en el gobierno o el ejército, como sospechan los estadounidenses. La comisión aún no ha emitido su informe.
Horas después del asalto, los estadounidenses anunciaron que el cuerpo del líder de Al Qaida fue sumergido en el mar, frente a la costa de Pakistán, para evitar una tumba atraiga a sus seguidores. Ninguna foto de sus restos ha sido publicada.
A finales de febrero, las autoridades paquistaníes demolieron en dos días la residencia de Abbottabad donde Bin Laden vivió con su familia, para evitar también que el edificio se convierta en un santuario islámico.