Rick Santorum puso fin el martes a su improbable aspiración a la Casa Blanca tras liderar un giro a la derecha del Partido Republicano que podría pesar sobre el más moderado favorito, Mitt Romney, en las elecciones de noviembre.
El conservador ex senador de Pensilvania, que estaba por detrás en sondeos y recaudación de fondos, suspendió su campaña y despejó el camino para que Romney obtenga la candidatura republicana para enfrentarse al presidente, Barack Obama, en las elecciones generales del 6 de noviembre.
Santorum, un duro conservador social con afición por los chalecos de lana, era un candidato minoritario que se había abierto paso hasta la primera línea de la carrera republicana, ganando su primera primaria de 2012 en Iowa por muy poco.
Su aumento de popularidad forzó la introducción de temas como los anticonceptivos y el papel del cristianismo de la vida pública como temas clave de la campaña, frustrando a Romney, un ex directivo de fondos de inversión que intentaba mantener el interés en la economía.
Durante su discurso de salida el martes, Santorum volvió a apelar a la clase trabajadora y a la derecha del Partido Republicano, a los que ha cortejado durante su campaña con su énfasis en la manufactura, la religión y los valores familiares conservadores.
"Una y otra vez nos dijeron 'Olvídalo, no puedes ganar'. Estábamos ganando, pero de otra forma. Estábamos tocando corazones, estábamos planteando temas que francamente mucha gente no quería plantearlos", dijo Santorum en una rueda de prensa cerca del campo de batalla de la guerra civil en Gettysburg.
Su salida deja libre el escenario para una batalla a dos bandas por la presidencia entre Romney y el demócrata Obama.
Esa rivalidad se intensificó el martes cuando la campaña de Obama acusó al multimillonario Romney de no pagar su "justa parte" de impuestos, e intentó mostrar al republicano como un elitista.
Por su parte, Romney hizo campaña en Wilmington, Delaware, donde se reunió con pequeñas empresarias y describió la gestión económica de Obama como un fracaso.
Sobre Santorum, dijo que las noticias sobre su rival habían sido inesperadas. Añadió que Santorum ha sido una voz importante y que seguirá jugando un papel importante en el Partido Republicano.
"Éste ha sido un buen día para mí", dijo Romney.
Santorum habló el martes con su principal rival pero no expresó su apoyo al favorito ni a ninguno de los otros dos candidatos republicanos, el congresista Ron Paul y el ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, ambos muy por detrás de Romney en las encuestas.
Santorum ha sido el único rival serio de Romney en las últimas seis semanas de primarias republicanas, con victorias en varias primarias del sur, pero no logró imponerse en regiones industriales pese a presentarse como un tipo trabajador nieto de un minero inmigrante italiano.
Tampoco pudo competir con Romney en la financiación de su campaña.
La decisión de Santorum, que tiene siete hijos, se ha visto influida en parte por la grave enfermedad que sufre su hija de tres años, Bella. Durante el festivo de Semana Santa fue hospitalizada por Trisomía 18, una enfermedad genética poco frecuente que complica el desarrollo de un niño.