El Tribunal Supremo de Estados Unidos inició este lunes una audiencia crucial para la supervivencia de la ley de seguro de salud de Barack Obama, una reforma clave que si es considerada contraria a la Constitución, podría afectar la reelección presidencial.
La audiencia de este lunes debería durar 90 minutos y está destinada a debates técnicos. Los nueve jueces, cinco nombrados por un presidente republicano y cuatro por uno demócrata, deberán primero decidir si son competentes para juzgar una medida que todavía no entró en vigor.
La ley pretende que todos los estadounidenses tengan cobertura sanitaria mediante la obligación de contratar un seguro médico y ha despertado pasiones entre quienes la consideran una intromisión gubernamental y quienes defienden la universalidad del acceso a los servicios de salud.
"Se necesita un seguro médico para todo el mundo, es muy importante", dijo a la AFP Jasper Johnson, un técnico informático de 26 años, llegado a Washington desde San Francisco y que forma parte de una quincena de personas que acampan desde el viernes cerca del Tribunal Supremo para asegurarse un lugar en la sala de audiencia.
No lejos de ahí, los simpatizantes del movimiento ultraconservador Tea Party se manifestaron el sábado para oponerse a la ley y otros adversarios del texto aguardan, como Johnson, tratando de hacerse con un lugar en las audiencias.
La más alta juridicción del país no emitirá un veredicto hasta junio pero -en señal de la importancia del asunto- consagrará seis horas de audiencia en total a este documento colosal, todo un récord en 45 años, porque en general no brinda más de una hora a cada demanda.
La ley, que dotará de un seguro médico a 32 millones de estadounidenses sin asistencia en la actualidad, será examinada por un Tribunal de tendencia conservadora, cuyo pronunciamiento fue requerido por el propio Gobierno demócrata, por más de la mitad de los estados estadounidenses, todos republicanos, por una organización patronal y por particulares.
El abogado de la administración Obama ante el Tribunal Supremo, Donald Verrilli, "va a demostrar por qué esta ley es constitucional y por qué es importante", declaró el domingo David Plouffe, alto consejero de la Casa Blanca, a la CNN.
El defensor de los 26 Estados, Paul Clement, dijo por su parte que procurará demostrar que el Congreso ha sobrepasado sus prerrogativas constitucionales con esta legislación. "No hay precedentes", anunció este anciano abogado de la administración de George W. Bush, deplorando también "la incapacidad del Gobierno para establecer límites".
El centro de la controversia es la obligatoriedad para todos los estadounidenses de dotarse de una cobertura de salud antes de 2014, bajo pena de sanciones. El Tribunal Suprema abordará este martes ese aspecto y, al día siguiente, la posibilidad de que la ley sobreviva sin esa medida.
En este intercambio jurídico, el Tribunal debería comenzar este lunes por preguntarse si las multas que los estadounidenses que se nieguen a dotarse de un seguro de salud deberán pagar, constituyen un impuesto.
Si el Tribunal responde afirmativamente, podría tener que acabar declarándose incompetente y retrasar el debate hasta 2015, porque en Estados Unidos no se puede llevar un impuesto a la justicia hasta que no se ha pagado.
Retrasar el debate hasta 2015 tendría por lo tanto la ventaja de eludir esta cuestión sensible en términos electorales hasta después de las elecciones del 6 de noviembre, en la que el presidente Obama buscará la reelección.
Sin embargo, el veterano abogado del Gobierno Neal Katyal, que defendió la ley en instancias inferiores, dijo a la AFP que prefieren que el asunto se resuelva ya.
"Hemos dicho al Tribunal que es preferible para el Gobierno y para el país tomar una decisión ahora, cuando todo el país la desea, más que en cualquier otro año", afirmó. "Es un tema de derecho, la elección no debería tener nada que ver con esto".
Para el analista Ilya Shapiro, del centro de reflexión conservador Cato, este documento bien puede costar el puesto al presidente Obama. Según Shapiro, "si la ley es invalidada, la más grande realización de la administración Obama desaparecería".