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Edición número: 7190
Noticias para la comunidad hispanohablante

Ms de 20 trillones de deuda, y sigue la fiesta


by Mikel Amigot


Existen noticias que mejor no conocer. Y, así, increíblemente la prensa de EE.UU. se pone de acuerdo -es un decir- en no mencionar determinadas realidades. Hablo de la estratosférica deuda de Estados Unidos, que, al ser tan exagerada, parece irreal. 



¿Está usted sentado? Tome nota, o mejor no: 20,1 trillones de dólares. La noticia, que este corresponsal no vio en ningún "newscast" vespertino o en las primeras páginas de los rotativos de referencia, es que el presidente Trump acordó con los demócratas saltarse a la torera el techo de la deuda de los 20 trillones. Todos escuchamos, sí, el reporte del pacto trumpiano con los demócratas de Schumer y Pelosi, y nos pareció bien, dada la situación de emergencia nacional con los huracanes Irma y Harvey. 



El dato que misteriosamente quedó soslayado es el numerito mágico de los "20 trillions". Y alguien dirá, ¿y por qué no 21 trilliones o 40 trillones, o simplemente que no haya límite. 



Tengo un amigo en Greenwich, Connecticut, donde vivo, que gestiona con gran acierto dinero de fortunas lationamericas, que sostiene que los gobiernos se han convertido en "adictos a la máquina de imprimir dinero". Naturalmente, nuestro país de adopción EE.UU. es el rey de este fenómeno. Como aquí es todo exagerado y lo grande, la deuda también lo es. La referencia del patrón oro ya no existe, por lo que adelante, sin miedo, imprima usted todo el dinero que quiera. O más que imprimir, que eso ya suena a antiguo, a una época pleistocénica pre-iPhone, genere usted apuntes contables electrónicos, sin medio. Los políticos, que sólo tienen miedo a los votos, gestionan el dinero público con la alegría de quien no ha gestionado nunca una compañía o una economía. 



Ah, y aquí, el líder de este "reality show" contable, no puede ser otro que el inventor del género televisivo: el hiperbólico Donald Trump, quien ya ha propuesto que los mejor es que "no exista ningún límite a la deuda en EE.UU." Así, gastando dinero público en infraestructuras, muros, reducción de impuestos y todo lo que se le ocurra para asegurar la re-elección en 2020, estaremos muy bien. 



Hasta que a los mercados les entre el pánico, claro. Trump es más de temer que el demócrata más izquierdista, pro-gasto público y socialista del hemisferio occidental. Por una razón obvia: todo su vida ha vivido de la deuda. Cuatro quiebras y una estrategia empresarial basada en el intangible de alquilar su marca. Ya durante la campaña electoral dijo: "Soy el rey de la deuda". Qué bien. Los nietos nuestros y las siguientes generaciones van a estar felices con los trillones de deuda que les dejemos. 



De momento, este festín lo pagan los chinos. Pero, ¿durante cuánto tiempo? En cualquier caso, lo más urgente es empezar a pensar que, a fin de ahuyentar el fantasma de una eventual debacle en los mercados, hemos de incitar a los políticos gastadores -que, en general, son todos- a que adopten la idea de que la deuda no debe crecer más. Haber sobrepasado la barrera de los 20 trillones debería haber hecho saltar todas las alarmas. 



 


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