El doctor Cohen, radicado en Israel desde hace aproximadamente cuatro años y originario de la ciudad de Rosario, en Argentina, es en estos momentos la estrella en Israel.
Las vidas que él salva hoy, hace tan sólo unos años estaban destinadas casi a una muerte segura.
Ya desde antes de operar al primer ministro Ariel Sharon, José, como se presenta, ya era reconocido por sus habilidades.
Y es que la especialidad de este neurocirujano, que pasa la mayor parte de sus días dentro del Hospital Hadassah Ein Kerem de Jerusalén y casi no se permite días libres porque igual siempre lo llaman para una urgencia, es un tratamiento endovascular de características revolucionarias.
Cuando fui a entrevistarlo para los lectores de BBC Mundo me recibió en una sala del hospital Hadassah dominada por un enorme aparato: un angiógrafo plano rotacional con capacidad tridimensional.
¿Para qué sirve este aparato?
Gracias a la nueva tecnología, la imagen de una arteria puede ampliarse aproximadamente 20 veces.
Con esto obtenemos imágenes de las arterias del cerebro, podemos ampliarlas y las reformateamos para poder obtener imágenes tridimensionales.
Esto nos permite no sólo entender la anatomía de las enfermedades del cerebro sino que también nos posibilita tratarlas por métodos minimamente invasivos como el uso de cateterismos.
O sea que el objetivo de esta sala es entender mejor las enfermedades vasculares del cerebro y al mismo tiempo operar el cerebro sin abrir el cráneo.
Esto sirve para tratar enfermedades tan diversas como neurismas cerebrales, malformaciones arterio-venosas o arterias que se ocluyen como lo que ocurre habitualmente en las enfermedades cerebro-vasculares.
¿O sea que destapan algo obstruido o también pueden tapar algo para que no sangre?
Así es. Cuando hay un aneurisma que sangra, lo bloqueamos para que no vuelva a sangrar. En lugar de sacarla como se hacía antes, con unos hilos especiales que se llaman "coils", lo llenamos de un material que impide que llegue la sangre y si la sangre no llega, la aneurisma no va a explotar nuevamente.
¿Eso es algo que se forma o es algo con lo que uno ya nace?
El 5% de la población tiene un aneurisma, o sea que una de cada 20 personas la tiene.
El 5% de la población tiene un aneurisma, o sea que una de cada 20 personas la tiene. Pero eso no quiere decir que esa persona se vaya a morir por eso.
Pero si el aneurisma sangra las posibilidades de morir son elevadísimas y es una enfermedad que hasta hace poco tenía muy pocos tratamientos disponibles, fuera del tratamiento quirúrgico clásico, que estaba relacionado a una altísima tasa de complicaciones.
Cohen está dedicado a la neurocirugía desde hace 14 años.
Con estos tratamientos endovasculares que hacemos dentro de las arterias podemos llegar al aneurisma con mucha más facilidad, tratar al paciente de una forma mucho menos traumática y obtener resultados clínicos mucho mejores.
La capacidad de magnificar la imagen en aproximadamente 20 veces más de la imagen real y "jugar" aquí con un joystick como si fuera un juego electrónico, nos permite rotar la arteria y verla desde el ángulo que queramos y poder entender la anatomía mucho mejor.
¿Algo depende de nuestra actitud, de nuestra forma de vivir?
Así es. Está en nuestras manos como personas, como ciudadanos, cuidarnos para que esto no ocurra.
CONSEJOS PRÁCTICOS
Hacerse estudios médicos una vez por año o cada seis meses, si se halló alguna irregularidad.
La presión arterial mínima no debería pasar de 80-85 y la máxima, de 130-135.
Una persona de más de 50 años o que tenga factores de riesgo, debe exigir que le hagan estudios de sangre, como un eco-cardiograma o un estudio de carótidas.
Llevar un control personal de todo lo que son factores de riesgo modificables, como puede ser el consumo de sal y el tabaco. "El que fuma se está suicidando".
Pero si ocurre, tenemos hoy en nuestras manos herramientas para poder ayudar a la gente que sufre estas enfermedades, sólo si estas personas reconocen esta enfermedad a tiempo y llegan al hospital a tiempo para recibir el tratamiento.
Ésa es la clave. Tienen que llegar en un tiempo prudencial porque después de varias horas ya no podemos hacer prácticamente nada. La buena noticia es que si uno se controla en su presión arterial, su diabetes, su colesterol alto, si no fuma y demás, uno protege no sólo su corazón sino también su cerebro.
En realidad la medicina preventiva ha fallado mucho porque después de ese optimismo inicial, en los 90, de que la presión arterial iba a ser controlada, vemos que la mayoría de nuestros pacientes llega con hipertensión arterial, con diabetes descontrolada, con una obesidad cada vez mayor, con colesterol alto, lo cual es gravísimo.
A veces uno le pregunta a la gente si tiene colesterol y te contestan "un poquito". Un poquito es colesterol alto y eso significa riesgo de muerte.
Por lo tanto esa posición de subestimar la enfermedad, mintiéndose a uno mismo, es el gran enemigo, el creer que uno no va a padecer una enfermedad.