Una empresa brasileña desarrolló una tecnología contra secuestros que una vez instalada en un automóvil permite emitir señales luminosas infrarrojas, invisibles para el ojo humano, pero que pueden ser captadas desde cualquier cámara de vídeo.
"El sistema emite señales luminosas que no capta el ojo humano, pero visibles desde una cámara, tanto de día como de noche, en caso de lluvia o de neblina", explicó el lunes Elcio Fernandes, de la empresa de seguridad de automotores CarSystem, consultado por AFP.
En caso de un secuestro, la víctima puede activar la Lume System, como se denomina el equipo, desde algún botón oculto del automóvil e incluso desde un control remoto, sin que sus agresores lo adviertan.
El automóvil comienza a emitir entonces señales desde donde el cliente haya escogido, para poder ser seguido sin alertar a los secuestradores.
La nueva tecnología fue lanzada después de seis meses de desarrollo y adaptación a las necesidades del mercado brasileño de seguridad, dijo Fernandes.
"Las señales pueden seguirse desde cualquier cámara, aprovechando toda la infraestructura pública como privada, cámaras de control de tráfico, cámaras de seguridad de la policía, de edificios, de bancos, de supermercados, de centros comerciales, que pueden captar la luz infrarroja", explicó.
Además se negocia con concesionarios y administradores del sistema vial para aprovechar el uso de cámaras en las carreteras y en los peajes.
La nueva tecnología se suma a la posibilidad de seguir el desplazamiento de los coches con el sistema de localización por satélite (GLP).
"La diferencia es que la Lume System se instala una vez, a un coste de 299 reales (unos 111 euros), y no requiere el pago de tasas mensuales, como con la tecnología de satélite", explicó Fernandes.
La Lume System fue lanzada en Sao Paulo y en enero se lanzará en Rio de Janeiro. La empresa espera que la mitad de los vehículos que son seguidos por satélite, alrededor de 750.000 en todo el país, desde todas las bases, instalen la nueva tecnología.
Sólo en 2004, 112 personas fueron secuestradas en el estado de Sao Paulo, con una media de nueve a diez casos por mes, según datos de la Secretaría de Seguridad Pública paulista.
Ante el temor de ser secuestrados, los brasileños han multiplicado los métodos de seguridad de alta tecnología, como móviles con sistema de posicionamiento por satélite (GPS), automóviles monitoreados 24 horas y hasta 'chips' colocados en cinturones y zapatos, o incluso bajo la piel.