El presidente Hugo Chávez encabezó ayer los actos de conmemoración del 184 aniversario de la batalla de Carabobo, que selló la independencia de Venezuela, fuertemente custodiado en la mayor instalación militar del país, luego de denunciar riesgos de magnicidio, informó AP.
Hace dos semanas, Chávez anunció su decisión de ''suspender el desfile del 24 de junio'' debido a que los cuerpos de seguridad del estado habían ''detectado un plan de magnicidio en torno al Campo de Carabobo'', a unos 150 kilómetros al oeste de Caracas, lugar en donde en 1821 se escenificó la batalla que fue decisiva para la independencia de Venezuela.
El mandatario venezolano ha denunciado desde el inicio de su mandato, en 1999, varios planes de magnicidio y repetidamente ha acusado al gobierno estadounidense de promover un complot para derrocarlo, incluso matarlo. El Departamento de Estado ha rechazado las alegaciones.
``Que nadie se equivoque con nosotros, ni aquí ni en el exterior'', dijo Chávez ante miles de soldados congregados en el Fuerte Tiuna de Caracas, donde anunció un aumento de sueldos entre 50 y 60 por ciento a los militares a partir del 1ro de julio.
El mandatario ha dicho que sus adversarios internos y externos ''calculan mal si piensan'' que su muerte facilitará una ''invasión o intervención'' en Venezuela, por el contrario, sostiene que con ello sólo lograrían profundizar su movimiento revolucionario. Chávez agregó que tiene evidencias de la existencia de un ''documento de inteligencia de Estados Unidos'', en donde ``se habla de planes militares contra Venezuela''.
Exhortó a los militares venezolanos a mantener la unidad a fin de enfrentar ``a nuestros adversarios... porque no van a descansar en su empeño por tratar de debilitar la cohesión monolítica de la Fuerza Armada Nacional''.
Vestido con el nuevo uniforme de combate de la fuerza armada y portando una boina roja, uno de los símbolos que lo identificaron cuando encabezó un fallido golpe de estado en 1992.