El gobernador de Nueva York, Elliot Spitzer, aspiraba a convertirse algún día en presidente de Estados Unidos, pero tras el escándalo dado a conocer el lunes pasará a la historia como el “Cliente 9”.
El político demócrata fue identificado por el FBI en una grabación confirmando una cita con una prostituta de lujo en un hotel en Washington el mes pasado, justo el día antes de comparecer ante un comité del Congreso.
En una breve declaración ante la prensa, el todavía gobernador --el mismo que durante 8 años como fiscal general del estado se dedicó a luchar contra la corrupción corporativa-- se disculpó por su comportamiento, que describió como "un asunto privado".
“Pido disculpas en primer lugar, y sobre todo, a mi familia. Pido disculpas al público a quien prometí hacer lo mejor.
no creo que la política, a largo plazo, sea cosa de individuos, es sobre ideas, el bien público y sobre hacer lo mejor por el estado de Nueva York”, dijo el gobernador del estado de Nueva York, que no admitió preguntas.
“Ahora debo dedicar algún tiempo a recuperar la confianza de mi familia”, aseguró Spitzer.
Durante su comparecencia ante la prensa el gobernador, que estuvo acompañado de su mujer, no mencionó la palabra 'prostitución'.
Según el diario The New York Times, que fue el primero en dar la noticia, la mujer que tuvo relaciones sexuales con Elliot Spitzer trabajaba en Emperors Club VIP, una red de prostitución de lujo desarticulada la semana pasada.
Aunque todavía no ha dimitido, la mayoría de los analistas coincide en que Spitzer tiene las horas contadas como gobernador del estado.