Benedicto XVI invita a todos los fieles a dejarnos nuevamente sorprender por las palabras de Cristo


20/08/2012


En sus palabras previas al rezo del ngelus, el Papa Benedicto XVI invit a todos los fieles a dejarnos nuevamente sorprender por las palabras de Cristo, que siempre debe ser primicia para la humanidad.



Dejmonos, tambin nosotros, nuevamente sorprender por las palabras de Cristo: l, semilla de trigo lanzada en los surcos de la historia, es la primicia de la humanidad nueva, liberada de la corrupcin del pecado y de la muerte, dijo Benedicto XVI ante los miles de peregrinos reunidos en su residencia de verano en Castel Gandolfo.

Adems, el Papa invit a redescubrir la belleza del Sacramento de la Eucarista que expresa toda la humildad y la santidad de Dios: su hacerse pequeo Dios se hace pequeo- parte del universo que quiere reconciliar a todos en su amor.

Al explicar el Evangelio de este domingo record la parte culminante del discurso de Jess en la sinagoga de Cafarnaum, despus de que el da anterior diera de comer a miles de personas con slo cinco panes y dos peces.

Es ah donde Jess revela el sentido de aquel milagro, es decir que el tiempo de las promesas se ha cumplido: Dios Padre, que con el man saci el hambre de los israelitas en el desierto, ahora lo mandaba a l, Hijo, como verdadero Pan de vida eterna, y este pan es su carne, su vida, ofrecida en sacrificio por nosotros, expres.

El Santo Padre explic que en la Eucarista se trata por lo tanto de acogerlo con fe, no escandalizndose de su humanidad; y se trata de comer su carne y beber su sangre, para tener en nosotros mismos la plenitud de la vida.

Es evidente que este discurso no fue hecho para obtener beneplcitos. Jess lo sabe y lo pronuncia intencionadamente; y en efecto aquel fue un momento crtico, un vuelco en su misin pblica".

El Papa subray que "la gente, y los mismos discpulos, eran entusiastas de l cuando realizaba signos prodigiosos; y tambin la multiplicacin de los panes y de los peces era una clara revelacin del Mesas, tanto es as que inmediatamente despus la multitud habra querido llevar a Jess en triunfo y proclamarlo rey de Israel.

Pero ciertamente sta no era la voluntad de Jess, que con aquel extenso discurso termina con el entusiasmo y provoca muchos desacuerdos. l, en efecto, explicando la imagen del pan, afirma de haber sido mandado para ofrecer la propia vida, y que, quien quiere seguirlo debe unirse a l en modo personal y profundo, participando en su sacrificio de amor.

Benedicto XVI explic que esta es la razn por la que Jess, instituira en la ltima cena el Sacramento de la Eucarista, para que as, los discpulos pudiesen tener en s mismos su caridad, como un nico cuerpo unido a l, prolongar en el mundo su misterio de salvacin.

"Escuchando este discurso, la gente comprendi que Jess no era un Mesas como as queran, que aspirase a un trono terrenal, sino que no buscaba el consenso de todos para conquistar Jerusaln, es ms, quera ir a la ciudad santa para compartir la suerte de los profetas y dar la vida por Dios y por el pueblo".

El Santo Padre explic que aquellos panes, partidos para miles de personas no queran provocar una marcha triunfal, sino preanunciar el sacrificio de la Cruz, en la que Jess se hace Pan, cuerpo y sangre ofrecidos en expiacin por la vida del mundo, y adems, con su discurso pretenda desilusionar a las multitudes y sobre todo, provocar una decisin en sus discpulos. En efecto, muchos entre estos, a partir de entonces, ya no le siguieron.

Finalmente, en su saludo a los peregrinos de lengua espaola, el Santo Padre record que el Evangelio de este domingo nos invita a participar en la vida divina a travs del sacramento de la Eucarista: el banquete que Cristo ha preparado y en el que nos ofrece como alimento su cuerpo y su sangre entregados por nuestra salvacin.

Acerqumonos con fe y alegra a este misterio y saciemos nuestro alma con el pan de la inmortalidad, concluy.


IBL NEWS



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