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El presidente George W. Bush negó el lunes que hubo discriminación racial a la hora de rescatar a las víctimas Katrina, a pesar de que la mayoría de los damnificados son pobres y de raza negra, informó AP.
"La tormenta no discriminó y tampoco discriminaremos nosotros en las tareas de recuperación y reconstrucción", dijo el mandatario, que recorría algunas de las zonas devastadas.
"Las tareas de rescate serán para todos, la recuperación será para todos", insistió.
El presidente estadounidense, George W. Bush, cuya popularidad sufre una importante caída, llegó el domingo por la tarde a Nueva Orleans para su tercera visita a las regiones del sur de Estados Unidos arrasadas por el huracán Katrina.
El presidente estadounidense, que fue recibido por Ray Nagin, alcalde de la anegada ciudad, fue luego trasladado en helicóptero al 'USS Iwo Jima', la embarcación anfibia que funciona como centro de control y comando de los esfuerzos de socorro, donde pasará la noche.
Bush, cuya llegada a Luisiana fue transmitida por las cadenas de televisión, visitará en un vehículo blindado Nueva Orleans, la ciudad más afectada por el paso del ciclón, que la dejó inundada y que obligó a miles de personas a abandonar la cuna del 'jazz', en medio de una pésima gestión de la catástrofe que le está costando severas críticas al Gobierno federal.
Después de esta primera noche que pasará en la región a dos semanas de la tragedia, el presidente irá a Gulfport, en Mississippi, Estado que con Alabama completa los tres que resultaron devastados por el huracán el 29 de agosto.
El balance de víctimas supera los 400 muertos en toda la región del sur, pero se temen que sean miles. En ese contexto se produce esta visita del presidente a Luisiana y Mississippi y también cuando su popularidad está en su nivel más bajo desde que llegó a la Casa Blanca en enero 2001.
De acuerdo a una encuesta de la revista Newsweek publicada el sábado, un 38% de los estadounidenses está a favor de la gestión del presidente, mientras el 52% expresó su desconfianza en la habilidad de Bush para tomar decisiones difíciles en casos de crisis, sean nacionales o internacionales.
Bush se encontraba de vacaciones cuando Katrina sacudió la costa sur de Estados Unidos y pasaron cuatro días antes de que reaccionara al desastre.
Luego visitó la región muy brevemente el 2 de septiembre e insistió en esa oportunidad sobre la necesidad de poner fin a los saqueos que se estaban produciendo en Nueva Orleans.
El presidente se mostró satisfecho con un breve paso por los alrededores del aeropuerto de la gran ciudad del sur Luisiana, lejos de decenas de miles de damnificados, en su mayoría negros y pobres, que estaban bloqueados en el centro.
En esa oportunidad también rindió un sentido homenaje al director de la Agencia Federal de Gestión de Emergencia (FEMA), Michael Brown, afirmando: "Brownie, haces un trabajo sagrado".
Este mismo personaje concentró las más vehementes críticas en estos días y terminó por ser llamado a Washington el viernes y reemplazado en el terreno por el vicealmirante de la Guardia Costera Thad Allen, aunque mantuvo su puesto como jefe supremo de la FEMA.
Al ser consultado sobre las razones por las cuales la única superpotencia mundial no reaccionó oportunamente a la catástrofe natural, Bush insistió que su Gobierno actuó rápidamente. "Estoy satisfecho de la respuesta pero no estoy satisfecho de los resultados", se animó a asumir al día siguiente de su primera visita a la zona del desastre.
El 5 de septiembre, Bush viajó de nuevo a las regiones arrasadas pero sin pasar por la golpeada Nueva Orleans. "Cada nivel de la administración está haciendo lo mejor posible. Y si eso no funciona, haremos que funcione", aseguró el mandatario sin llegar a convencer a la ciudadanía, según se desprende de los últimos sondeos.