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Al menos 71 personas, 53 de ellos miembros de una secta mesiánica chiita, murieron desde el viernes en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad iraquíes, en plena celebración de la festividad religiosa de la Achura.
Los combates en Nasiriya y Basora, al sur de Bagdad, opusieron durante varias horas el viernes a las fuerzas del orden con integrantes de la secta 'Los fieles del ejército del Mahdi'.
Al menos 29 personas, entre ellas 18 miembros del movimiento, fallecieron en Nasiriya, mientras en Basora perdieron la vida 42 personas, 35 de ellas también adeptas de la secta y siete policías, según responsables de la policía local. Los enfrentamientos en Nasiriya también dejaron a 55 policías heridos.
En Basora, segunda ciudad del país, se detuvo además a unos 60 integrantes de la secta mesiánica, aunque este sábado la situación había vuelto a la normalidad, constató la AFP.
No fue así en Nasiriya, donde, tras los disparos esporádicos de la noche, la batalla se reanudó por la mañana con el lanzamiento de una operación de búsqueda llevada a cabo por el ejército y la policía iraquíes, según las mismas fuentes. Las fuerzas de seguridad rastreaban metódicamente varios edificios en el barrio de Al Salhiya, donde se habían refugiado los miembros de la secta. Militares estadounidenses rodearon toda la zona, sin tomar parte en los enfrentamientos.
Los responsables de la muerte de dos policías este sábado por la mañana, dos adolescentes de unos 15 años que actuaron de francotiradores, fueron detenidos.
Varios agentes combatían codo con codo con miembros de la secta, añadieron las fuentes.
'Los fieles del ejército del Mahdi' esperan el próximo regreso a la Tierra del Imán Mahdi, el duodécimo imán de los chiitas, desaparecido en el siglo VIII y llamado a restablecer la paz y la justicia. Su jefe espiritual, Ahmed al Hassani al Yamani, pretende ser el "embajador" de Mahdi.
El viernes por la noche, el gobierno iraquí calificó estos nuevos enfrentamientos de "plan criminal" dirigido por "un grupo marginal que actúa bajo el pretexto de la religión" para desestabilizar las provincias del sur del país.
Este nuevo episodio de violencia en el sur iraquí coincide con el final y punto álgido de la Achura, una de las principales celebraciones del chiismo, la religión mayoritaria en Irak. La ciudad santa de Kerbala, al sur de Bagdad, acogía este sábado a unos dos millones de peregrinos que conmemoraban el asesinato en el año 680 del Imán Husein, nieto del profeta Mahoma, a manos de las tropas del califa sunita Yazid. "Dos millones de personas llegaron a Kerbala", donde 20.000 policías velan por la seguridad, afirmó en rueda de prensa el gobernador de la provincia homónima, Akil al Jazali.
Este sábado, último día de las conmemoraciones, las trompetas y tambores resonaron al alba alrededor de las mezquitas del Imán Husein y de su medio hermano Abas, para anunciar el inicio de las procesiones y plegarias. La Achura está marcada por ceremonias expiatorias, como la autoflagelación de los fieles, que se azotan el torso con cadenas mientras desfilan por las calles abarrotadas de peregrinos.
Desde su autorización tras la caída del régimen de Sadam Husein en 2003, esta festividad chiita ha dado lugar a verdaderos baños de sangre. Durante los festejos de 2004, 170 personas fallecieron en una serie de ataques con bomba perpetrados en Kerbala y Bagdad.