La propiedad de vivienda ha llegado al nivel sin precedentes del 50 por ciento de los hogares hispanos en Estados Unidos, pero muchos compradores en esa minoría son vulnerables a abusos y engaños, advirtieron organizaciones latinas.
“Los hispanos están cargando con una tajada desproporcionada de las hipotecas de alto riesgo y las cesaciones de pago”, afirmó Félix DeHerrera, presidente de la junta de la Asociación Nacional de Profesionales Hispanos e Inmobiliarios (NAHREP por su sigla en inglés).
En una conferencia de prensa DeHerrera se refirió a la “conducta predatoria” de algunos agentes de hipotecas y prestamistas que en años recientes persuadieron a muchos compradores hispanos para que se comprometieran en hipotecas que superan sus posibilidades de pago.
Uno de los mecanismos más comunes para esta persuasión ha sido el empleo de hipotecas con tipos de interés variables: una tasa fija por un período de tres a cinco años, y a partir de entonces tasa variable. Millones de compradores de casas en EE.UU. encaran ahora la fase de reajuste de las tasas de interés.
“La propiedad de la vivienda es clave para el bienestar y la seguridad de las familias”, dijo Janis Bowdler, analista de política de vivienda del Consejo Nacional de La Raza (NCLR).
“Las familias latinas son muy vulnerables”, agregó. “Los prestamistas y bancos mayores muchas veces ignoran a los latinos y estos han tenido que recurrir a otros agentes, tras lo cual hemos tenido numerosos informes de abusos".
Las dos organizaciones llevaron a cabo encuentros en seis mercados clave de Chicago, Miami, condado de Los Angeles y San José (California), Dallas-Forth Worth y Houston (Texas)- en los cuales se analizaron las condiciones del mercado inmobiliario y la situación de los compradores hispanos.
La tasa de propiedad de la vivienda entre los hispanos llega actualmente al 50 por ciento de los hogares de esa comunidad, comparado con el 47,1 por ciento de los hogares negros.
Aun después de la reciente bonanza del negocio inmobiliario ambos grupos están muy por detrás de la tasa de propiedad entre los blancos, que es del 75,4 por ciento de sus hogares. Para muchos latinos ésta es la primera vez que compran una vivienda y han encontrado, por un lado, las dificultades de un sistema bancario que no conocen o entienden, y la falta de un sólido historial de crédito.
Tim Sandos, presidente de NAHREP, dijo que una preocupación común, recogida en los encuentros, es “una aplicación más estricta de las normas que separe los malos de los buenos”.