El antiguo jefe de gabinete del vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, fue sentenciado el martes a 30 meses de cárcel por obstrucción a la justicia y falso testimonio en el caso de filtración a la prensa del nombre de la ex espía Valerie Plame.
Lewis "Scooter" Libby fue acusado en marzo de mentir a un jurado sobre sus conversaciones con periodistas acerca de la identidad de Plame. Su nombre salió publicado en la prensa en julio de 2003, después de que su marido, el ex embajador Joseph Wilson, acusara al Gobierno estadounidense de utilizar argumentos falsos para justificar la guerra contra Irak.
El fiscal especial Patrick Fitzgerald había solicitado 3 años de prisión para Libby mientras que el ex asesor de la Casa Blanca pidió no ir a la cárcel.
Tras darse a conocer la sentencia, Cheney difundió un comunicado, en el que dijo sentirse "profundamente entristecido por esta tragedia".
La subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, Dana Perino, quien acompaña a George Bush en su viaje por diferentes países europeos, dijo a la prensa que el presidente "se sentía muy mal por la familia" de Libby, "especialmente por su esposa y sus hijos".
El juez Reggie Walton no especificó una fecha para que Libby entre en prisión, aunque le dejó en libertad a la espera de posibles apelaciones. Algunos analistas consideran que podría estar en la cárcel en un par de semanas, con lo que se intensificarían las gestiones para que el presidente Bush concediera el perdón a Scooter Libby.
El ex jefe de gabinete del vicepresidente Cheney se convierte así en el más alto funcionario de EEUU en ser condenado por un delito desde el escándalo "Irán-Contra" de la década de 1980, relacionado con la financiación ilegal a la "contra" nicaragüense.