Responsables estadounidenses sospechan que el régimen iraní está financiando en Irak a un grupo insurgente liderado por un hombre llamado Abu Mustafa al Sheibani, así como a las milicias chiíes Brigada Badr, y tiene documentos con pruebas, o al menos indicios, de esta relación, según asegura en su edición de hoy la revista 'Time'.
La publicación afirma que, según un documento de la Inteligencia estadounidense, Irán está respaldando al grupo de Al Sheibani, responsable de numerosos ataques contra las fuerzas de la coalición en Irak y que en las últimos ocho meses ha conseguido introducir en el país minas antitanque mucho más mortales que las que se han visto hasta ahora.
Según esta fuente, estas minas están basadas en un diseño de la milicia chií libanesa de Hezbolá, también apoyada por Irán, y tiene cargas explosivas con una determinada forma que les permite golpear y atravesar la coraza de los tanques. Estados Unidos cree que el grupo de Al Shibaini tiene 208 miembros, divididos en 17 comandos.
El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, afirmó la semana pasada que se han encontrado armas procedentes de Irán entre los insurgentes iraquíes y acusó a Teherán de, como mínimo, no haber impedido su entrada. La República Islámica rechazó las palabras de Rusmfeld tachándolas de "propaganda".
Un alto responsable militar estadounidense en Bagdad cree que Irán ha servido de enlace para un acuerdo entre militantes chiíes en Irak y Hezbolá, en virtud del cual los primeros han importado armas sofisticadas.
Por otro lado, la revista afirma que ha tenido acceso a documentos de la Guardia Revolucionaria iraní, entre ellos un registro de pagos hechos en agosto de 2004 y que parece indicar que Teherán estaba pagando los salarios de los al menos 11.470 miembros de la Brigada Badr, el brazo armado del principal partido chií del país (Consejo Supremo para la Revolución Islámica en Irak, CSRII, de Abdelaziz al Hakim).
Fuentes de Inteligencia británicas y estadounidenses están convencidas de que Irán sigue pagando esos salarios, pero el jefe de la Brigada, Hadi al Amri, lo niega. "Le he dicho a los oficiales americanos que me muestren la prueba de que tenemos un acuerdo con Irán, pero dicen que no tienen ninguna", dice Al Amri, según la revista.
'Time' recoge también el testimonio de un antiguo soldado del régimen de Sadam Husein, Abu Hassan, que afirma que en 2004 fue contactado por un agente de inteligencia iraní que le pidió que recopilase nombres y direcciones de responsables del Ministerio de Interior.
Además, la revista sostiene que, según demuestran documentos iraníes, Teherán tenía un plan para ganar influencia dentro de Irak aun antes de la invasión estadounidense, a través de las milicias chiíes.
Por último, asegura que los diplomáticos occidentales en Irak temen que toda información que se comparta con el Gobierno iraquí acaba siendo conocida también por Teherán.