"Papito" es el título del disco de duetos con el que Miguel Bosé celebra sus 30 años en la música y lo hace acompañado de otros tantos amigos. "De aquel entonces, el que queda es Miguel, ya que Bosé ha sido el que ha ido evolucionando", dijo hoy el cantante durante la presentación del álbum.
"A Miguel -explicó- le conozco desde hace mucho más tiempo y no le permito que me abandone, sobre todo porque si te crees mucho lo que pasa alrededor y te falta, la locura está a la vuelta de la esquina; por eso Miguel es mi refugio y cimiento, e independientemente de Bosé, tiene otros intereses y recursos alejados de la música".
"Papito", una "palabra muy cariñosa latinoamericana" -Miguel Bosé asegura que es "medio latinoamericano- con la que tratar al marido o al amigo, es el nombre de un CD con quince canciones en la edición sencilla y treinta en la especial, para el que Bosé ha contado con Alejandro Sanz, Juanes, Alaska, Michale Stipe de R.E.M., Ricky Martin, Shakira, Laura Pausini, Alaskam, Amaia Montero, Julieta Venegas, Leonor Watling y Mina, entre otros.
Nombres de amigos que el músico se ha tatuado con ordenador sobre el torso desnudo que muestra en la portada, diseñada por David Delfín, de un disco que ha tardado once meses en hacer.
Once meses de contantes viajes, equivalentes a 80.000 kilómetros en avión entre 19 estudios diferentes de Madrid, Cádiz, Londres, Nueva York, Los Ángeles, Austin, Miami y Panamá, 15.000 llamadas de teléfono y 10.000 correos electrónicos.
El resultado es un disco con el que Bosé recuerda los 30 años que han pasado desde aquella actuación en el programa "Esta noche es fiesta", de José María Iñigo para TVE, presentando a "Linda".
Pero "Linda" es una de las grandes ausentes en el disco, "porque cada uno trajo la canción que quería cantar y porque un CD es como una lata de anchoas en la que caben las que caben y ya está, pero Linda estará en la gira -empieza el 5 de mayo en Almería-, como todos los otros éxitos", porque "serán conciertos a la carta", ya que los fans de cada ciudad elegirán lo que quieran oír en cada sitio.
Para este álbum, "un trabajo complicado en la producción", ha contado también con los productores con los que ha trabajado hasta el momento, como Andrés Levin o Carlos Jean, y con Andy Bradfield, responsable de las bandas sonoras de "El señor de los anillos" o "Moulin Rouge" y colaborador de Björk o Pet Shop Boys, al frente de todo.
A Miguel Bosé le gusta hablar de sus amigos, por eso comentó que Alaska es "la vanguardia y el riesgo, es la reina consorte con la que se le ocurrió compartir trono"; Shakira es "la luz, por donde pasa ilumina"; Paulina, es el "descaro y la malicia"; Mina es "la emperatriz, la que llama y a la que no puedes decir que no" -este dúo se grabó para el nuevo disco de la diva italiana-; con Amaia Montero, "no se puede apostar, porque gana siempre; Leonor Watling es "la belleza" y Alejandro Sanz es su "íntimo hermano".
A sus 50 años, Miguel Bosé dice: "No me siento mayor, soy alto. Cuando tienes 50 años, el cuerpo y la mente no lo siente, pero al mismo tiempo te das cuenta de que has hecho tantas cosas, cuando te dedicas a una profesión como esta, que deberías de tener unos 80".
Al hacer balance de estos años asegura que "ha sido placentero escribir todas estas canciones" y considera que en ellas se aprecia que "ha habido una gran evolución", porque empezó como intérprete y luego creó su "propio lenguaje musical".
Un sello propio que ha ocasionado que sea "uno de los músicos españoles menos versionados de la historia", aunque ahora con este "Papito", quiere demostrar que "eso no es verdad".
"Treinta años dedicado a la música es una victoria", afirma Bosé, que cierra con este trabajo un ciclo profesional a modo de "gran celebración" y promete sorpresas para el futuro, "quizá escribir o dirigir". "Hay cosas -resume- que íntimamente he desarrollado mucho y a las que probablemente voy a dar salida".