La razón de que a los gatos, al contrario que a casi todos los demás animales mamíferos, no les atraiga el dulce está en sus genes, según un estudio de un equipo liderado por Xia Li y Joseph Brand en el Monell Chemical Senses Center, en Filadelfia, en el estado norteamericano de Pennsylvania.
El trabajo se puede encontrar en Internet, en la publicación especializada 'PLoS Genetics', y establece que simplemente los gatos domésticos, tigres y guepardos no tienen las papilas gustativas aptas
para el azúcar y los hidratos de carbono. Por ello, cubren sus necesidades de calorías principalmente con los animales que cazan, y desde hace algunas décadas con carne enlatada.
El equipo dirigido por Xia y Brand investigó el material genético relativo a las papilas gustativas de los gatos, y halló que aunque esos animales sí tienen genes para la completa asimilación de sustancias dulces, tienen uno limitado. Por eso los gatos no pueden producir todos los receptores, algo que explica por qué no pueden apreciar el dulce.
Según Brand, la cuestión es "cuándo y por qué los gatos perdieron la posibilidad de degustar cosas dulces; qué fue primero, la preferencia por la carne o la incapacidad de degustar el dulce".