El 11 de marzo Luz Briones andaba con prisa y no jugó sus preferidos 12, 16, 6, 25, 27 y 31 que son los números de los días en que nacieron sus seis hijos.
Con solo cinco dólares en el bolsillo, la abuela ecuatoriana entró a la bodega Urena en Yonkers para comprar dos tarjetas de llamadas para contactar a los cuatro hijos que tiene en Guayaquil.
Le sobró un dólar y decidió jugar la LOTTO, pero los números fueron escogidos al azar.
Y así mismo fue como se convirtió en una nueva millonaria al ganar el gran premio de siete millones de dólares de la Lotería de Nueva York.
El presentimiento que tuvo por años se hizo realidad.
“Ella decía que antes de regresar a su país se iba a llevar un regalo de Estados Unidos”, relató contenta su nuera, Jacinta Jiménez.
Esta vez los números que marcaron su suerte fueron el 3, 10, 18, 24, 27 y 50.
Ayer su hijo Carlos Jiménez la acompañó a cobrar la suma total de $3,628,451 para que así le pudiera servir de intérprete, ya que la mujer de 64 años sólo habla español.
La historia detrás de esta familia es más interesante que la noticia del mero premio.
En los años 80 una vez divorciada de su ex marido, Briones se mudó junto a su hijo menor a Estados Unidos. El duro trabajo no era nada extraño para esta mujer que cuenta que desde los 17 años de edad laboró arduamente para sacar a su familia adelante.
Junto a su hijo se estableció en Yonkers. Allí formaron una nueva familia con su nuera y dos nietas. Su hijo Carlos se empleó como chofer de camiones para el Departamento de Sanidad Pública. Ella por su parte cuidando a personas enfermas en sus hogares y como empleada doméstica trabajando siete días a la semana.
Más de una década pasó hasta que Briones pudo ir a ver a sus hijos y nietos en Ecuador cuando se hizo residente legal de Estados Unidos.
Ahora su deseo es reconstruir una casa que tiene en Guayaquil para que el año entrante, cuando cumpla 65 años y se retire, pueda vivir cómoda con su familia en su país de origen.
Aunque sobretodo la felicidad de Briones llega con la compra de una bóveda para su familia donde podrá enterrar a uno de sus seis hijos que hace unos 17 años murió en un accidente de tránsito y tuvo que sepultar en el panteón de uno de sus familiares.
“Yo estoy feliz porque él es el primero que va a tener su casita propia”, dijo la ganadora.
Su hijo Carlos explicó que dos días antes de enterarse de la noticia del premio, este y su madre hablaron sobre la compra de un panteón propio para enterrar a su hermano difunto.
“Quien sabe, tal vez”, dijo Briones pensando en que su hijo fallecido pudo haberle enviado algo de suerte.
Y esta no es la primera vez que esta abuela de 13 nietos se pega con la lotería ya que hace unos 20 años, poco después de la muerte de su hijo, compró un boleto en Ecuador y con la firmeza que iba a ganar le dijo a su hermana, “tómalo que mañana lo cobramos” y efectivamente al día siguiente cobró lo que equivale a $500,000.