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La universidad Pontificia de Comillas (Madrid) se une al programa de celebraciones con motivo del año jubilar de la Compañía de Jesús, y del quinto centenario del nacimiento de San Francisco Javier, con una ópera dedicada al santo y un concierto, Misa de San Ignacio, de Doménico Zípoli.
Ambos actos se celebrarán en la Iglesia de la Inmaculada y San Pedro Claver, en el campus que la universidad tiene en Madrid, el próximo 16 de marzo y correrán a cargo de la orquesta y el coro Ars Futura (con Eva María del Moral, como soprano, y Susana Santiago, como mezzosoprano) y el Coro Comillas, dirigidos por Javier Blanco Rubio.
Como señala el Rector de la universidad, “al lado de la espiritualidad ignaciana y fruto de ella, dos son las dimensiones más relevantes de la acción de los jesuitas durante los casi cinco siglos de su existencia. La universalidad de su acción misionera, pues la Compañía de Jesús se fundó para ir a cualquier parte del mundo donde el Papa les quisiera enviar, y la creación de un nuevo proyecto pedagógico, de relevancia histórica y éxito indudable, que se caracteriza, entre otros rasgos, por el cultivo de las humanidades y las artes”. En su opinión, ambas piezas representan dos rasgos claves de la empresa jesuítica, "la atención a la cultura de su proyecto evangelizador y su talante universal”.
El Drama Musical
Piotr Nawrot (Poznan, Polonia, 1955), experto musicólogo recientemente premiado por la John Simon Guggenheim Foundation con una beca para investigar la influencia de los indígenas en el establecimiento y desarrollo del barroco musical en las reducciones bolivianas, ha sido el responsable de transcribir la Opera de San Francisco Javier. Lo hizo a partit de la colección de manuscritos musicales de Chiquitos. Su labor, tremendamente laboriosa al estar los manuscritos incompletos y ser en ocasiones ilegibles, incluyó la composición de la primera escena del drama musical. Nawrot ha fechado la ópera en torno a 1740, aunque aparentemente, fue reestrenada más tarde debido a su popularidad.
El argumento narra la vida de San Francisco Javier quien, después de una vida santa, recibe el premio de ser llevado al cielo donde, a su llegada, se celebra una gran fiesta. Allí se encuentra con el fundador de la orden, San Ignacio.
Este tipo de drama musical fue un medio importantísimo de evangelización en manos de los misioneros jesuitas: con frecuencia en lenguas indígenas, actores nativos, vestuarios ricos y coloristas adecuados al papel representado y escenografía típica de la zona: arcos de flores y plantas selváticas, frutas tropicales, pájaros de gran colorido y animales salvajes... Se hacía al anochecer, en la plaza mayor, junto al pórtico de la iglesia o al castillo del estandarte real.
La misa de San Ignacio
La misa de San Ignacio que completa el programa fue compuesta por el italiano Doménico Zípoli, nacido en Prato (Toscaza), el 16 de octubre de 1688. Instalado en Paraguay y Argentina como misionero desde poco después de ingresar en la Compañía de Jesús, allí compone la música que se cantará en las reducciones de guaraníes (Paraguay), chiquitos y moxos (en la actual Bolivia), mocobis..., y trabaja como organista y compositor.
Aunque Zípoli nunca estuvo en las reducciones su música recorrió la comarca de los guaraníes y llegó hasta Bolivia (chiquitos y moxos). Hace pocos años se descubrió que los indios chiquitos poseían más de 600 composiciones de la época de los jesuitas, entre ellas una buena parte de Zípoli. Los chiquitos siguen interpretando su obra para la fiesta de San Ignacio.
Las Reducciones
Tanto la ópera de San Francisco Javier como la Misa de San Ignacio fueron compuestas en las reducciones jesuíticas de la América hispana, es decir las misiones que la Compañía de Jesús estableció entre los siglo XVI y XVIII en poblados indígenas latinoamericanos.
Cuando los jesuitas fueron expulsados en 1767 la provincia del Paraguay contaba con 457 miembros. Además de los colegios y residencias en varias ciudades, la provincia atendía entonces a 29 reducciones entre los guaraníes, diez entre los chiquitos y ocho en el Gran Chaco. En cada reducción había tres o cuatro misioneros. En 1767 unos 80 jesuitas atendían a los pueblos guaraníes que entonces contaban 130.000 habitantes. Años antes habían llegado a los 180.000.
Ars Futura y Coro de Comillas
Ars Futura, un coro de cámara profesional, comparte cartel junto al coro universitario de la Universidad Pontificia de Comillas, dirigido por Javier Blanco Rubio.
El precedente histórico del actual Coro de la Universidad Pontificia Comillas se encuentra en la Schola Cantorum de Comillas, que vivió su máximo esplendor a partir de 1939 con el jesuita José Ignacio Prieto como director. Actualmente, el coro organiza cada primavera el Encuentro Coral Comillas y ha actuado fuera de Madrid en lugares como la Iglesia de San Bartolomé de Almagro o El Real Monasterio de Guadalupe.