Líderes de iglesias de Estados Unidos participantes en la Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), que se realiza en esta capital del 14 al 23 de febrero, lamentaron "con angustia", la guerrra contra Irak, que fue decidido en clara violación de normas internacionales de justicia y derechos humanos.
En una especie de "confesión" de culpa por la omisión de una voz profética de iglesias de Estados Unidos contra la política agresiva del presidente George W. Bush, de "guerra preventiva", el pronunciamiento de los líderes religiosos lamenta el saldo de muertos y heridos en la guerra y reconocen "con vergüenza, los abusos cometidos".
En una conferencia de prensa, este sábado, la presidenta de la Iglesia Cristiana Discípulos de Cristo, Sharon Watkins, dijo que en esta Asamblea ha encontrado padres de hijos e hijas que están siendo afectados por la guerra, padres de niños que sufren hambre. "Son hermanos y hermanas cuyas vidas han sido afectadas por nuestras decisiones", puntualizó.
El presidente de la Iglesia Unida de Cristo, John Thomas, deploró que Estados Unidos sea visto como "una nación peligrosa" debido a su política belicista y por su negativa a suscribir acuerdos mundiales de defensa del medio ambiente.
El documento de los líderes religiosos estadounidenses enfatiza que la creación no puede continuar siendo destruida y muestra preocupación con el calentamiento global. "Consumimos sin reponer, explotamos recursos no renovables como si fuesen propiedad privada, nuestro apetito incontrolado devora más y más los dones que la tierra nos da",
destaca.
"Confesamos que hemos fallado al no levantar nuestra voz profética y persistente demandando a nuestra nación una responsabilidad global por la creación", afirman los líderes.
El moderador de la Conferencia de Iglesias de Estados Unidos para el CMI, reverendo Leonid Kishkovsky, de la Iglesia Ortodoxa, dijo que a los líderes religiosos les gustaría discutir teológicamente muchas de estas cuestiones con el presidente Bush, que es metodista, aunque reconoció que por sus posturas críticas no son personas bienvenidas en la Casa Blanca.
El documento fue presentado a la prensa por los reverendos Leonid Kishkovsky, responsable de Asuntos Ecuménicos de la Iglesia Ortodoxa; Michael Livingston, presidente del Consejo Nacional de Iglesias de Cristo, John Thomas, presidente de la Iglesia Unida de Cristo, Sharon Watkins, presidente de la Iglesia Cristiana Discípulos de Cristo y Stanley Noffsinger, secretario general de la Iglesia de los Hermanos.