La fundación del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), el mayor centro de investigación de la Unión Europea en esta área científica, ha donado cinco millones de euros para la creación de un nuevo laboratorio en el prestigioso Hospital Monte Sinaí de Nueva York, que dirigirá y llevará el nombre del cardiólogo español Valentín Fuster. Con esta aportación filantrópica, las trece grandes empresas españolas que forman la fundación pretenden afianzar la colaboración científica entre el CNIC y el centro biomédico neoyorquino. El CNIC cuenta con una financiación de 266 millones de euros hasta 2012, de los cuales 100 serán aportados por las empresas.
Con la donación al Hospital Monte Sinaí, la citada fundación busca favorecer la entrada de investigadores españoles en uno de los mayores centros de excelencia científica, en el área cardiovascular. Es, además, el hospital donde Fuster dirige el Instituto Cardiovascular, una labor que compaginará como «cerebro» científico del CNIC en Madrid.
Aportación puntual
El laboratorio «Valentín Fuster» ocupará 2.700 metros cuadrados en un ala del centro neoyorquino. El dinero español se destinará a la construcción e incorporación del material, pero una vez finalizado se incorporará a la estructura del «Monte Sinaí». Tanto los costes de explotación como de mantenimiento y contratación de personal correrán a cargo del hospital. Se trata de una aportación puntual que, en principio, no se renovará.
La donación no garantiza la formación exclusiva de médicos e investigadores españoles, aunque se considera la mejor entrada para un centro de excelencia al que optan científicos de numerosos países. El siguiente paso será la firma de un convenio entre ambas instituciones con el fin de afianzar y perfilar los detalles de esta colaboración.
Los cinco millones de euros no salen del montante económico que la Fundación Pro-CNIC se ha comprometido a proporcionar al centro español. El pasado mes de diciembre la fundación firmó el acuerdo con el Gobierno español por el que garantizan su aportación millonaria. Es la primera vez que una iniciativa privada, sin ánimo de lucro, respalda con tanto dinero un centro de investigación público.
El anterior presidente José María Aznar puso la primera piedra del edificio y ahora el nuevo Gobierno ha terminado de dar el impulso definitivo a esta iniciativa con la ayuda de las empresas españolas y el fichaje de Valentín Fuster.
Tras 33 años de carrera en Estados Unidos y continuos rumores sobre su retorno, el cardiólogo español se ha convertido en el presidente del Comité Científico Externo de Asesoramiento y Evaluación. Fuster regresó para ocupar un puesto que permanecía vacante desde la renuncia del científico hondureño, Salvador Moncada. La dimisión de Moncada estuvo presuntamente relacionada con un informe del Tribunal de Cuentas en el que se analizaba la gestión económica del CNIC.
Principales líneas de trabajo
En manos de Valentín Fuster está la política científica, docente y de investigación del CNIC. Sus principales líneas de investigación son la biología vascular y el proceso de inflamación, la aterotrombosis, la regeneración cardiaca, así como las nuevas tecnologías y terapias cardiovasculares. El trabajo en red es otra de las filosofías que quiere presidir en esta institución. No trabajará de forma aislada, sino conectado a una red en la que estarán integrados los principales centros de investigación y servicio cardiovascular de España. Con conexión directa con el Monte Sinaí de Nueva York.
Pero uno de los principales empeños de Fuster es incentivar la formación de jóvenes investigadores. Se pretenden crear proyectos para todos los niveles, desde primeros contactos para estudiantes de Secundaria y universitarios hasta proyectos específicos de investigación y aprendizaje de nuevas técnicas para médicos MIR y cardiólogos jóvenes en el Hospital Monte Sinaí.