Tropas afganas han rodeado la prisión de Pul-e-Charkhi, a las afueras de Kabul, donde los reclusos se han amotinado y se niegan negociar con las autoridades, informó el portavoz del Ministerio de Defensa, general Zahir Azimi.
Según Qasim Hashimi, viceministro afgano de Justicia, la rebelión comenzó tras la decisión del Gobierno de crear nuevos uniformes para los cerca de 1.300 reclusos de la prisión, incluidos miembros del grupo ultraintegrista Talibán y de la organización terrorista Al Qaeda.
Un detenido talibán se opuso a esta medida e instigó al resto para que no aceptasen el cambio de uniforme. Según Hashimi, el discurso acabó en una rebelión, en la que varios detenidos consiguieron salir de sus celdas y entrar en la parte de la prisión donde se encuentran las celdas de las mujeres.
Los detenidos secuestraron a varias de ellas, algunas de las cuales ya han sido liberadas. Al parecer una resultó muerta y otras cuatro fueron heridas, aunque Azimi no pudo confirmar este dato.
Según el portavoz, hay un enfrentamiento entre dos grupos de prisioneros de la cárcel: los acusados de delitos criminales y los que están encarcelados por delitos políticos.
Un grupo de representantes del Ministerio de Justicia, junto a otros de la Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA), el Comité Internacional de la Cruz Roja (CIRC) y la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Afganistán se trasladaron a la prisión para negociar las demandas de los detenidos. Pero, según Azimi, los detenidos se negaron conversar con ellos y exigieron hablar con algún representante del presidente afgano, Hamid Karzai, o del Parlamento.
"Si no aceptan negociar, tendríamos que entrar por fuerza y entonces sí habrán heridos", aseveró Azimi.