El observatorio submarino Antares acaba de instalar un telescopio de nueva generación a 2.400 metros de profundidad en las costas de la isla de Porquerolles, en el sudeste de Francia, un proyecto destinado a avanzar en la comprensión del origen del universo.
Este telescopio dispone de varios módulos ópticos -apodados "los ojos de Antares"- aislados en globos de cristal que resisten una presión de 600 bares.
"Si observamos neutrinos de altísima energía provenientes de diversas zonas de la galaxia, dispondremos de informaciones sobre el origen del universo", explica, para resumir el objetivo del proyecto, John Carr, director de investigaciones en el Centro Físico de Partículas de Marsella (CPPM).
Cuando son orientados hacia el fondo marino, estos "ojos" son capaces de detectar el paso de un neutrino cósmico, de lo que no es capaz un telescopio habitual.
Las señales detectadas son después digitalizadas y transmitidas, con la ayuda de un cable de fibra óptica de 45 kilómetros, a la estación terrestre, situada en el Instituto Michel Pacha en Seyne sur mer, también al sudeste de Francia.
"Algunos de estos neutrinos minúsculos que bombardean la tierra, llamados de altísima energía, pueden provenir de la materia escondida, conocida como materia gris, esta gran desconocida vinculada al Big Bang", prosigue Carr, responsable del proyecto.
Con el nuevo telescopio de Antares, el neutrino será captado, después de atravesar la tierra, gracias a su estela luminosa visible bajo el agua, un efecto llamado "radiación de Cherenkov". De alguna manera, este rastro es como la estela que deja un barco al pasar.
Los científicos tratarán de reconstituir a partir de aquí el viaje del neutrino.
"Contrariamente a los protones desviados por el campo magnético de la galaxia, los neutrinos de alta energía no son desviados, lo que permite identificar las fuentes lejanas de donde proviene", subraya el director del CPPM, Roy Aleksan.
Los investigadores esperan de este modo "descubrir elementos desconocidos del universo".
En el proyecto están implicados 14 laboratorios europeos, impulsado en 1996. Su presupuesto es de cerca de 20 millones de euros y está financiado en un 40% por Francia.